Introduction

Spain is a country that offers many interesting aspects. One of these aspects is its cities due to constitute an exceptional stage which we can know the different cultural influences that Spain has received along of the history, as well as some historical episodes of greater importance. Also across the cities we can know the life’s way, the social relations and political questions that characterize nowadays the Spanish society. For this, we suggest to learn some theories and sociological concepts that should allow us to bring us over of a more systematic form to the notion of city. Likewise, the classes will be illustrated with examples of some of most known Spanish cities.
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martes, 9 de febrero de 2010

Otras influencias



Ciudades renacentistas.
Basada en el texto Vitrubiano surge, en teoría, la ciudad-renacentista cuyo trazado nace con la intención de protegerlas de los vientos. Se trata de una ciudad cuya planta es un octógono rodeada de murallas. Cada lienzo de murallas se opone a un viento. En los ángulos del octógono se erige una torre circular saliente. Con esta forma se trata de resguardar a la ciudad tanto de las inclemencias climáticas como del enemigo. Además, su planta se inscribe en un círculo a diferencia de las del medievo.


Si bien la trama urbana de las ciudades siguieron siendo las mimas que las legadas en épocas anteriores, las plazas se vieron influidas por el nuevo estilo, sobre todo en Castilla, donde predominaban los pórticos de pies derechos de madera, generalmente rollizos, que soportan dinteles de madera. Ejemplo de ello lo tenemos en la plaza mayor de Valladolid o Tordesillas. Fueron utilizadas para espectáculos públicos tales como ajusticiamientos y festejos. Son espacios reclusos y separa del exterior que irán poco a poco cerrándose.


Es con la conquista de América, con la fundación de nuevas ciudades, cuando se lleva a cabo el modelo de planificación renacentista y neo-moderno en los Estados Unidos.


La primera ciudad trazada con rigor y concepto geométrico es Santo Domingo en 1496, en un plano a cordel, que se institucionalizó con la aprobación de las Leyes de Indias. El centro era la plaza, en la que se encuentran los principales edificios, y de ahí surgían calles hacia las puertas, todo ello junto a un caserío uniforme. Es la combinación del ideal humanista y del plano militar medieval.


Esta planta se adopta en aquellos núcleos de recién fundación, como los casos de Marcha Real y Valdepeñas en Jaén por Felipe II debido a su política de repoblación.
La ciudad barroca.
La primera característica de este período es la aparición de la ciudad capital, en la que se van a localizar las principales instituciones que representaban al reino. Estas ciudades representaban el surgimiento del Estado nación, a diferencia de las metrópolis, las cuales eran ciudades-estados que, al igual que las ciudades medievales, gozaban de cierta autonomía.Por tanto, la existencia de esas ciudades capitales se debió a tres factores: la cada vez mayor burocracia, a la creación de los ejércitos profesionales y al desarrollo del capitalismo mercantil. Todos ellos redundaban en un mejor poder del rey capaz de dominar todo el territorio. La ciudad se convierte en un mecanismo del poder centralista.


Tres son las palabras que podían resumir la nueva ciudad, la ciudad el barroco:1. La ley: con la que se confirma el status y se sanciona los privilegios.2. El orden: es un orden mecánico basado en la sumisión al principio regente.3. la Uniformidad: una uniformidad burocrática que trata de sistematizar la ciudad para el cobro de los impuestos.


Aparecen, pues, nuevas instituciones, que van a moldear la vida urbana de estas ciudades: el ejército, la bolsa, la burocracia y la corte, Madrid, en el siglo XVII, se decía que poseía una estructura muy simple, la cual podía reducirse a señores y criados.


La ciudad barroca es heredera del pensamiento renacentista aunque la idea que impera es la de trazar una ciudad como obra de arte de inmediata percepción visual. Para ello se basan en un instrumento nuevo: la perspectiva, que junto a la línea recta (que en fuga configuran a establecer esa perspectiva) y a la uniformidad (supeditando lo individual al conjunto para, de este modo, conseguir la perspectiva) van a constituir la base de este nuevo urbanismo (Pierre Lavelan). Lo que surge es la idea de concebir la ciudad como un panorama, la ciudad vista desde fuera, a diferencia del renacimiento donde la ciudad, y el mundo por extensión, se contemplaba desde dentro. Este principio se comienza a aplicar en los jardines para, posteriormente, ensayarse con las propias ciudades.


Pero para obtener esa visión panorámica era necesario adoptar un solo punto de vista, un ojo único, una visión focal que, simbólicamente, coincidía con un único poder: el poder del humano, del poder del príncipe, puesto que en numerosas ocasiones quien encarnaba ese punto focal era el palacio real. Se construía, pues, toda una escenografía dispuesta para la exaltación del príncipe. De ahí surgen esas plazas que sirven de cuadros para la colocación de alguna estatua de un rey.El conjunto de la Granja y Aranjuez, junto a la Carolina (un nuevo poblado en Jaén) son los ejemplos barrocos más importante.

Ciudades medievales.




La ciudad medieval surge en el siglo XI, desarrollándose durante los siglos XII y XIII. Frente a la organización feudal agraria comienza a crecer las ciudades gracias a la cada vez mayor presencia de grupos sociales específicos de tipo mercantil y artesano. Esta sociedad burguesa es el estímulo de la ciudad medieval, la cual reclama y necesita libertad de acción para el normal desarrollo de sus negocios, por lo que poco a poco van cayendo en desuso antiguos derechos señoriales que dotaban a los señores del dercho de construir o no puentes, de requisar viviendas en las ciudades, de monopolio de vender determinados productos.


Esta nueva situación cristaliza con la constitución de los municipios: una de las instituciones más democráticas de la Edad Media. Asimismo, se favorece la fundación de nuevos núcleos urbanos que permitiera la colonización de los terrenos conquistados a los musulmanes, así como nuevos barrios, arrabales, adjuntos a las antiguas ciuades. Para favorecer esta colonización se aprueban beneficios y fueros especiales.


A los habitantes de la ciudad se les reconocía una serie de derechos por el simple hecho de vivir en una ciudad, si bien podían perdelos, por ejemplo, si incumplçian el pago de una contribución económica con la que sufragar los gastos derevidos de la construcción de las murallas y del mantenimiento de las vías públicas.


Este proceso produjo que la ciudad fuera reconocida como una entidad con una personalidad propia e independiente, es decir, una comuna. Era, en palabras de Perenne, “una comuna comercial e industrial que habitaba dentro de un recinto fortificado, gozando de na ley, una administración y una jurisprudencia excepcionales que hacían de ella una personalidad colectiva privilegiada”.


Desde el punto de vista físico, destacan algunas características:
1. la mayoría de las veces se sitúan en lugares difícilmente expugnables, para mejorar sus defensas. En especial se localizan en colinas, islas, inmediaciones de los ríos (Toledo y Cuenca).

2. Por tanto, la trama urbana y el trazado de las calles tenían que adaptarse a las formas del emplazamiento, por eso resultaban irregulares y tortuosas.

3. las calles importantes partían desde el centro y se extendía radialmente hasta las puertas del recinto amurallado. Eran las únicas destinadas al tráfico.

4. Mientras, las calles secundarias –peatonales- se unían a esas primeras, a veces formando círculos en torno al centro.

Este patrón es llamado radiocéntrico (Vitoria y Pamplona). Si bien existen otros tantos modelos debido al crecimiento natural orgánica a la que estaban supeditado las ciudades y su planificación:.


5. El perímetro de las ciudades solían ser circulares o elípticos, pues resultaban más económicos y de más fácil defensa.


6. El centro de la ciudad lo ocupaban la catedral o el templo.

7. La misma plaza donde se ubicaba la catedral servía de plaza para el mercado y era en ella donde se alzaban los inmuebles más importantes de la organización ciudadana: el ayuntamiento y la casa de los gremios (sobre todo en Alemania y Francia). Este era considerado el verdadero centro cívico de la organización urbana.


8. Sobre todo en las pequeñas ciudades medievales, los grandes monumentos poseían una gran fuerza de atracción, entrono suyo se organiza el plano de la ciudad.


9. todos los elementos de la ciudad, sin embargo, poseen su propia identidad, aunque todos ellos están sometidos a una jerarquía en función de su valor simbólico y significado.

sábado, 23 de enero de 2010

La ciudad musulmana en Espana



La velocidad de expansión del Islam no crea elementos culturales nuevos ni formas artísticas propias, sino que los aboserbe. Todo lo asimila y lo adopta aunque filtrado por una específica concepción de la vida. Esto unido a la falta de un modelo planificador claro, dio lugar, paradójicamente, a la constitución de ciudades muy parecidas entre sí. Quizás, las formas urbanas procedentes de lo biológico se impuso a las estructuras racionales precedentes.


En opinión de Chueca, las ciudades islámicas suponen un empobrecimiento en relación con los complejos urbanos procedentes del mundo helenístico y romanos. Las ciudades islámicas son funcionales y formalmente más simples y toscas, pues en ellas faltan el ágora, los locales para las asambleas ciudadanas, los circos, los teatros, estadios. Lo único que conservan son las termas, aunque simplificadas y reducidas a un espacio para el baño. A éstas les añaden las puertas, las cuales adquirieron una importancia supina, pues representan el “vestíbulo de la ciudad”, ya que antes de acceder a la medina era necesaria atravesar dos de ellas. En ese espacio intermedio con frecuencia se asientan los mercados y los zocos, configurando las plazas de los arrabales que en cierta manera hacen las veces de la plaza pública. Un ejemplo de ello es la actual plaza Mayor de Madrid.


Una de las características de la ciudad islámica es su separación del campo en un intento de enfatizar las diferencias entre el modo de vida nómada y el sedentario. Cuestión en la que profundizó, entre otros, Abenjaldún y Ortega y Gasset.


En cualquier caso, la imagen de la ciudad islámica se nos representa a modo de un diagrama de un cuerpo vivo, a la imagen de un sistema nervioso, dando pie a la ciudad-privada donde el elemento central es la casa, envuelta en un carácter sagrado tal y como así lo enuncia el Corán en los versículos 4 y 5 del capítulo XLIX.


Esta concepción nos ayuda explicar el trazado urbano y el plano tan caótico de estas ciudades en tanto podríamos considerar a este tipo de urbe como el de una ciudad que ésta construida para no verse, no exhibirse, que trata de establecer cierto igualitarismo aunque de carácter simbólico. La calle, por tanto, no asume su condición de fachada o de marcador social, a través de ella no se expresa y se presenta las líneas del palacio, del monumento religioso, del edificio público. Este es el motivo por el cual las calles se nos presenten sinuosas, caóticas estrechas, a medio hacer.


La ciudad islámica se organiza de dentro hacia fuera, y no como en otros modelos urbanos donde el eje central es el espacio colectivo y a partir de el se dispone el plano y se estructura la ciudad. Una consecuencia de esta mirada, es la pérdida de importancia del espacio colectivo en beneficio de su privatización. Un ejemplo de ello es la presencia notable de los adarves: calles si salidas que se cerraban por la noche para proteger a la comunidad de vecinos que residían en su interior. Es cierto que también existían calles de tránsito, cuya función era establecer un recorrido entre dos o más puntos, por lo que tenían cierta continuidad. Sin embargo, a diferencia de otras etapas históricas, estas calles a menudo sufrían rupturas, recodos o requiebros que si bien no llegaban romper su continuidad, sí que lo hacían con su perspectiva.


Este trazado urbano, compuesto de un dédalo de callejones, lograba proyectar a la calle, a ese espacio público, cierta dosis de privacidad e intimidad acorde con la concepción espacial de partida.


En cualquier caso, la estructura de la ciudad islámica estaba compuesta por murallas que cercaban la madina, en la que se localizaban la Mezquita, la madrasa, la alcaicería y las principales calles comerciales, los barrios residenciales y los arrabales que, a veces, estaban cercados con sus propias murallas.


Con frecuencia, en los barrios residían miembros de un mismo gremio, en un caserío compacto que, ante la falta de suelo, se edificaba en altura y en su parte central se destinaba un espacio para el patio, jardín o huerta.


domingo, 17 de enero de 2010

Ciudades Romanas


La ciudad romana.

La ciudad es el núcleo de la civilización romana: desde ella se centralizaba el comercio, se establecía comunicación con los diferentes pueblos conquistados y se controlaba la población. Una de las ciudades más importantes en suelo de la Península Ibérica es la de Emerita Augusta, asentada en lo que actualmente se conoce como la ciudad de Mérida. En ella, al igual que en otras tantas, el diseño de las ciudades estaba marcado por pautas condicionadas por el servicio público y lo militar que, básicamente, se podrían resumir en el establecimientos de unos modelos iguales distribuidos ordenadamente y separados por calles. Todos ellos conformaban un conjunto rectangular cercado por una muralla perimetral con torres de vigilancias. Dos de las calles eran diferentes: una la que dividía el rectángulo de norte a sur (la Cardo maximus); y la otra de este a oeste (la Decumanus), las cuales desembocan en las únicas cuatro puertas de que consta la muralla. Será en el cruce de estas dos vías donde se localicen el foro y el mercado.

En cuanto a los edificios más importantes, sus volúmenes se miden en función de los módulos que ocupan: el anfiteatro y el foro, por ejemplo, contenían dos módulos de largo; el teatro y el mercado, un módulo. Estas eran las normas urbanísticas que se aplicaron durante más de diez siglos en el urbanismo del imperio romano.

Dentro de las ciudades se situaron tanto una gran diversidad de caserío como de edificios públicos. En relación al primero, destacaban:

1. las casas, como el caserío más básico y pobre. En sus inicios eran de planta circular y de cubierta de vegetación, si bien más tarde se construyen en piedras, madres y en planta rectangular.

2. El domus, es la casa de las personas relevantes, estaba diseñado por arquitectos. Su forma estaba determinada por la existencia de patios porticados.

3. La ínsula, es la casa popular urbana y la predecesora de nuestros edificios actuales. Para aprovechar el suelo se construían edificaciones de cuatro plantas en las que la baja se destinaba a las tiendas –tabernae-. Todas as viviendas comunicaba a un patio central comunitario donde se localizaba un jardín o fuentes.

4. La villae, edificaciones construidas fuera de la ciudad que servían para gestionar una explotación (viallae rustica) o de segunda residencia (villae urbana).

5. Y la casae, que estaban destinadas a los esclavos y al sector más pobres que debido a su precaria construcción no se han hallados restos de ellas.

Y en cuanto a los segundos, los más importantes eran:
1. La basílica, era el centro social donde se celebraban reuniones políticas y juicios y se comerciaba. Su plano constaba de planta rectangular, de tres a cinco naves divididas por columnas. Contaba con un ábside, a modo de presidencia, y con una fauces o entrada en el otro extremo. Su cubierta era de dos aguas, si bien en su interior era plano, aunque a veces también adquiría la forma de bóveda.

2. Las termas, eran grandes construcciones destinadas al público. Un ejemplo es la Terma de Mérida. En ellas se localizaban los baños, compuestos por tres piscinas (de aguan caliente -caldarium- a partir de la existencia de un horno y de canalizaciones subterráneas, templada –tepidarium- y fría –frigidarium-) y vestuario –apodyterium-. Anexados se encontraban el gimnasio y otras estancias destinadas a lo lúdico. Esta construcción no sólo servía como baño sino que funcionaba como espacio de sociabilidad, lugar en el que se establecían negocios y se hacía política. También era un símbolo del poder de Roma. Cada ciudad debía contar con una terma, la cual, además de sus dimensiones, estaba construida con costosos materiales.

3. Los foros, constituían los centros socio-culturales de la ciudad. Por lo general se situaban en el cruce de las vías más importantes. Su diseño equivalía a una gran plaza porticada rodeada por una serie de edificios tales como templos, basílicas, mercado e incluso las termas. A todas ellas se podía acceder desde el foro. Es más, en ocasiones espacios destinados al espectáculo –como eran el circo, el anfiteatro, el teatro-, igualmente, se encontraban comunicados con el foro.

Ruinas de Ruinas de Baeloclaudia (Tarifa, Cadiz)

http://www.juntadeandalucia.es/cultura/media/museos/visitas/baeloclaudia/baelo/index.html